Cómo mejorar el rendimiento intelectual, potenciar la capacidad cerebral, aumentar la memoria y concentración

Cómo mejorar el rendimiento intelectual, potenciar la capacidad cerebral, aumentar la memoria y concentración
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Hoy en día vivimos en una sociedad muy exigente, donde la competitividad y los retos están a la vuelta de la esquina. Para superarlos, nada nos vendría mejor que una buena serie de consejos para mejorar el rendimiento intelectual. De esta forma siempre podremos seguir dando lo mejor de nosotros mismos: Estudiar sin descanso para ese examen que se aproxima, conseguir sacar adelante toda la montaña de trabajo que tu jefe te ha asignado, o bien dar el máximo para llevar tu “startup” al siguiente nivel.

Estos casos que acabamos de comentar son únicamente un ejemplo de los retos a los que día a día te debes enfrentar sin posibilidad de error o desfallecimiento. Pero estas dificultades no vienen solas, y si ya de por si constituyen un verdadero reto, más aún lo son cuando les añadimos otras obligaciones cotidianas: Llevar los niños al colegio, atender a la familia, horas interminables en el transporte, atascos, y una larga lista de situaciones que van minando nuestra energía, motivación y entusiasmo.

Cómo mejorar el rendimiento intelectual y cerebral

Ante la necesidad de mejora del rendimiento intelectual, a menudo nos planteamos si es posible conseguir el objetivo mediante la práctica y el ejercicio pero…. ¿Se podría establecer un paralelismo entre la mejora muscular y la mejora cerebral? Lamentablemente no es posible ya que, a día de hoy, el cerebro sigue siendo un gran enigma para la ciencia. Al no conocer los entresijos de la cognición, es verdaderamente difícil establecer la diferencia fisiológica existente entre un individuo más inteligente y otro que no lo es tanto.

De conocer estos pormenores, podríamos establecer estrategias para que el individuo menos inteligente pudiera aspirar a mejorar su intelecto, hipotéticamente hasta el nivel de otro individuo superior en ese aspecto. Esto es ni más ni menos que lo que se aplica al rendimiento físico -entrena para subir escalones en tu rendimiento- pero que no puede ser replicado a nivel cerebral ¿o sí?

Cómo mejorar el rendimiento intelectual, potenciar la capacidad cerebral, aumentar la memoria y concentración

Si dejamos a un lado los misterioso de la cognición, el individuo menos inteligente podría subsanar problemas básicos que impiden su desarrollo intelectual adecuado. La magnitud de estos problemas escala desde lo trivial hasta lo complejo, por lo que se debe cimentar una base sólida, sobre la cual construir esa deseada mejora intelectual.

Por tanto en este artículo veremos una serie de buenas costumbres y prácticas encaminadas tanto a subsanar esos problemas básicos como a poder pasar al siguiente nivel en tu rendimiento. Además también daremos un repaso a diferentes productos y sustancias, todos ellos con diferentes niveles de efectividad.

La ciencia en pos de la mejora en el rendimiento intelectual

A raíz de la aparición en el mercado hace ya unos años del videojuego de Nintendo “Brain Training” surgió toda una nueva ola de interés en el desarrollo de la capacidad cerebral, así como la firme creencia de que es posible realizar la conocida como gimnasia mental, que en teoría debería de ayudarnos a mejorar el rendimiento intelectual.

Si hablamos de un potenciamiento de capacidades intelectuales, es inevitable pensar en la escuela, donde se debería de implantar estas estrategias de mejora cognitiva, avaladas por la investigación reciente en neurociencia, así como en psicobiología, con diferentes adaptaciones en cada nivel y circunstancia educativa. No obstante las propuestas ofrecidas de cara a mejorar la educación se basan generalmente en un programa donde predominan los razonamientos teóricos y filosóficos sobre cómo conseguir el objetivo.

Pero volvamos al tema central, y es que en los últimos años se han presentado numerosos estudios clínicos que confirmarían cómo la realización de ejercicios mantendría en forma al cerebro, dando lugar a la formación de nuevas células cerebrales así como inducir otros cambios que disminuyen los riesgos de enfermedades como la demencia.

En este casi es donde podemos citar a la Doctora de origen australiano Jenny Brockis, cuya especialidad es la neurología y es además autora del libro “El futuro de cerebro: Las 12 claves para un alto rendimiento cerebral”. En este la doctora nos da una serie de claves para aprovechar todo el potencial del cerebro, mejorando nuestro rendimiento intelectual.

Brockis explica que se pueden realizar algunos trucos para aumentar el rendimiento cerebral de manera sorprendentemente rápida, especialmente recomendados para los momentos al final del día cuando el agotamiento disminuye y por tanto la productividad. Alternativamente la doctora también recomienda una técnica de entrenamiento a largo plazo, mejorando su rendimiento con el paso del tiempo.

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10 buenas prácticas y estrategias básicas para mejorar el rendimiento intelectual

Veamos las recomendaciones para mejorar el rendimiento intelectual y cerebral que podemos extraer de los numerosos estudios realizados en los últimos años. Estos puntos que hemos recopilado mediante una revisión de la literatura existente nos dejan 10 puntos sumamente interesantes y que además están al alcance de todos.

1. Realizar ejercicio con frecuencia mejora tu rendimiento intelectual.

Se ha demostrado que el ejercicio diario, especialmente el aeróbico ayudaría a mejorar cerebral, incrementando el número de neuronas que se crean cada día en el cerebro. De todos los tipos de ejercicio físico, el ejercicio cardiovascular, que hace que el corazón lata más rápidamente, es el que presenta un mayor beneficio cerebral.

Sí, has oído bien, según Álvaro Fernández Ibáñez y Elkhonon Goldberg, recientes autores de un libro al respecto publicado en Estados Unidos, no sólo aumentamos el número de neuronas creadas, sino que además induce otros cambios que disminuyen los riesgos de demencia.

Realizar ejercicio genera BDNF, una proteína del cerebro que aumenta la capacidad de las neuronas para formar conexiones entre ellas, más conocida como la plasticidad, además de incrementar el número de las que nacen diariamente y la vascularización y aporte de sangre que reciben.

Por tanto, una actividad física semanal más intensa propicia también una mejor memoria y mayor flexibilidad y velocidad de procesamiento de información mental. Con media hora al día puede ser suficiente para mejorar el tiempo de reacción y la velocidad de procesamiento de la información en el cerebro.

En resumen si quieres mejorar el rendimiento cerebral, mejor salta del sofá y haz ejercicio de calidad. Tu cerebro te lo agradecerá.

2. El estrés en exceso perjudica y limita la mejora en el rendimiento intelectual

Al igual que el ejercicio aeróbico ayuda, el estrés intenso por el contrario, disminuiría el número de neuronas creadas en el cerebro. Pero estamos hablando de un alto nivel de estrés durante periodos prolongados. ¿Sabías que por el contrario, un poco de estrés no es ni mucho menos malo?

En situaciones donde se despiertan las emociones -que tienen una carga de estrés moderado- se genera la activación de ciertas zonas del cerebro como la amígdala y se incrementa la liberación al torrente sanguíneo de hormonas como la adrenalina y los glucocorticoides. Ambas situaciones y circunstancias podrían contribuir a la mejora del aprendizaje y además fomentaría el incremento de la memoria actuando directa o indirectamente sobre los circuitos neuronales del cerebro.

Los glucocorticoides tienen no solo la misión de regular la presencia en el cerebro de los receptores NMDA (moléculas del cerebro que forman parte de los mecanismos de plasticidad neuronal y que hacen posible la formación de la memoria) sino que además promueven cambios epigenéticos que facilitan la expresión de los genes en el ADN de las neuronas. Esto permite la síntesis de las moléculas necesarias para formar las memorias.

En palabras llanas y a modo de metodología fácil de aplicar, podemos decir que la motivación es una emoción con carga de estrés moderado que provoca ciertos beneficios, entre ellos mejora el rendimiento cognitivo.

3. Responde a la demanda intelectual del cerebro con una buena alimentación y mejorarás tu desempeño

El cerebro necesita mucha energía. A pesar de suponer sólo alrededor del 2% de la masa corporal, consume un 20% del oxígeno del cuerpo y el 25% de la glucosa, por eso la nutrición es muy importante.

La alimentación que lleves a cabo no solo afectará a tu salud y forma física, sino que debe ser adecuada para mejorar tu rendimiento intelectual y cerebral, por lo que se debe evitar las dietas altas en grasas, debido a que reducen la sensibilidad de los receptores NMDA. Estos receptores son moléculas del cerebro que forman parte de los mecanismos de plasticidad neuronal y que hacen posible la formación de la memoria en lugares como el hipocampo y la corteza cerebral. La experimentación actualmente en curso indica que la restricción calórica en la alimentación favorece la mayoría de procesos mentales.

4. Dormir adecuadamente es un placer esencial para mejorar nuestro rendimiento

No es necesario dormir las 8 horas de una noche, pues puede bastar con una siesta de una o dos horas, aunque períodos más largos suelen ser más beneficiosos. Además, cuando te vas a dormir justo tras el aprendizaje, potencias la formación y estabilización de las memorias. La explicación nos cuenta que las mismas neuronas que se activan para registrar la información cuando aprendemos, vuelven a activarse cuando dormimos. Suelen hacerlo entonces a mayor velocidad dando preferencia a las que registraron los aprendizajes con mayor importancia o valor de futuro atribuidos.

Eso por no hablar de los efectos negativos directos que tiene el no dormir las horas necesarias, y que tú mismo puedes observar. Fatiga, falta de concentración, lentitud en las respuestas, etc. Pero aún hay más, se considera demostrado que el sueño nos permite la reorganización y estructuración de los contenidos albergados en nuestra mente, de manera que se hace posible la integración de la nueva información aprendida con la información ya existente en los esquemas de conocimiento previos que alberga nuestro intelecto. Esto permite sin duda y facilita el descubrimiento de reglas y regularidades ocultas en la información recibida.

5. No te apalanques delante de la caja tonta: Olvídate de la TV si quieres mejorar

Adelante polémica: Está demostrado que la única actividad de ocio que ha sido asociada con una disminución de la función cognitiva es ver la televisión. Aquí es donde puntualizamos que no todos los tipos de programación son iguales, no es lo mismo un programa del corazón que un documental con contenido educativo. Las actividades pasivas, rutinarias, no desafían al cerebro. Mantener el reto requiere intentar algo nuevo con un nivel significativo de dificultad.

6. Mantente ocupado: es esencial para mejorar tu rendimiento cerebral

El trabajo día a día es la mejor terapia para potenciar y estar al máximo sin duda alguna. Mantenerse ocupado no se refiere necesariamente a tener un trabajo, sino a que estés en permanente búsqueda de todo aquello que implica novedad, variedad, y sobre todo desafío. Conciénciate y ya sabes, mantente fuera de tu zona de confort con regularidad si realmente estás interesado en mejorar tu rendimiento intelectual.

7. Entrena a menudo la memoria con la que trabajas

La memoria de trabajo es un tipo de memoria muy ligada a la mejora del rendimiento intelectual. Esta memoria es la que utilizamos para pensar, razonar, planificar el futuro y tomar decisiones. En disciplinas como la filosofía o las matemáticas, se emplea este tipo de memoria, que aparece según los estudios muy ligada a la inteligencia fluida. Por inteligencia fluida entendemos la capacidad de razonar y resolver problemas nuevos con independencia de los conocimientos previos que tuviéramos sobre una materia.

Cómo mejorar el rendimiento intelectual, potenciar la capacidad cerebral, aumentar la memoria y concentración

Este tipo de inteligencia se emplea especialmente en situaciones en las que es necesarios que retengamos datos en la mente, por ejemplo, las posibles jugadas a realizar en una partida de ajedrez o las diferentes opciones para tomar una decisión. Emplear a menudo y de manera intensa este tipo de memoria de trabajo, hace que incremente la actividad de las cortezas prefrontal y parietal del cerebro de la que depende, con el beneficio añadido de que aumenta también las conexiones neuronales entre los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho.

Bueno, esto parece sin duda ser una gran ventaja del trabajo duro. Al igual que en el deporte, cuanto más te exprimas más capacidad irás teniendo, aunque como casi siempre no esperes mejorar el rendimiento intelectual de tu cerebro de la noche a la mañana. Estos procesos pueden tomar meses y años en desarrollarse y percibirse.

8. Entrena frecuentemente la memoria a largo plazo

Recordar no es solo evocar para traer a nuestra mente algún dato que necesitemos emplear en ese momento. Recordar permit poder así evaluar lo aprendido, es decir ni más ni menos que seguir aprendiendo. Esto no solo beneficia a la memoria a largo plazo: promueve el reclutamiento de los circuitos neuronales del recuerdo en las subsecuentes oportunidades de estudio mientras ayuda a mantener la atención durante periodos más largos, evitando así las distracciones que nos rodean y mejorando la capacidad de concentración.

9. Los beneficios de la lectura para mejorar el rendimiento

Es un lugar común afirmar que la lectura es una de las mejores actividades que puede realizar el ser humano, ya sea una persona mayor, de mediana edad o un niño. Esto se debe no sólo a que la lectura es una fuente fundamental de conocimiento, sino que tiene además una serie de ventajas fisiológicas que tendremos que tener muy en cuenta.

Una de estas ventajas se centra en las cortezas occipital y temporal, que mediante la lectura se activan para ver y reconocer el valor semántico de las palabras. Curiosamente, la corteza frontal motora se activa cuando evocamos mentalmente los sonidos de las palabras que leemos.

Pero no solo esto sino que además, los recuerdos que evoca la interpretación de lo leído activan de una manera elevada el hipocampo y el lóbulo temporal medial del cerebro, que son zonas críticas para la memoria.

Tenemos aún más beneficios, ya que el hecho de leer y por supuesto, el contenido de lo que leemos activarían la amígdala y demás áreas emocionales del cerebro. Lo más interesante de todo esto es que este efecto se produce independientemente del tipo de lectura que tengamos entre manos, ya sea ciencia ficción, drama, etc. Esto nos aporta sin duda mucha flexibilidad a la hora de escoger una temática que nos sea atractiva.

Para finalizar la lectura aporta otra faceta importante en la mejora del rendimiento intelectual, y es que el razonamiento sobre el contenido y la semántica de lo leído activa la corteza prefrontal y la memoria de trabajo.

10. Atención: Sustancias, productos y prácticas que no mejoran el rendimiento intelectual

El lector interesado en este tema sin duda habrá leído estudios sobre ciertas prácticas, principios activos o productos que no se han demostrado como efectivos de manera apreciable en la mejora del rendimiento cognitivo.

Como siempre hay que tener en cuenta los posibles sesgos de los estudios, así como los patrocinadores de los mismos o los intereses ocultos que pueda haber detrás. Con esto no queremos decir que los estudios realizados por el Instituto de la Saludos de los Estados Unidos no sean correctos, pero es saludable tener en cuenta que hay otros estudios que apuntan en la dirección contraria.

Por ejemplo, el citado instituto emitió un veredicto en el cual los siguientes productos no han demostrado una efectividad directa en la mejora del rendimiento intelectual:

• Vitamina B6, B12 y E
• Betacaroteno, Ácido fólico, Flavonoides, Etanol y Omega 3
• Estatinas y Estrógeno
• Aspirina e Ibuprofeno

¿Quiere decir esto que debemos ignorarlos? No necesariamente, pues muchas de estas sustancias son esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo humano, y un nivel inadecuado puede ser un lastre de base para mejorar el rendimiento intelectual.

Hablando en plata, si nuestro nivel de ciertas sustancias y principios es bajo, deberemos de corregir esta situación, bien sea adoptando una dieta más equilibrada, incorporando suplementos, o bien siguiendo una estrategia mixta. Y recuerda consultar siempre con tu médico en estos casos.

La mejora del rendimiento intelectual: mediante la neuroplasticidad

Llegados a este punto, la gran pregunta sigue planteada: ¿es realmente posible la mejora evolutiva de la estructura del cerebro en base a actitudes y acciones que podamos tomar? ¿Conllevaría esto una mejora real de nuestro rendimiento intelectual?

El cerebro es un gran desconocido que poco a poco está dejando de serlo. Los avances se van sucediendo de manera lenta pero segura, y uno de los más relevantes es el de la neuroplasticidad.

Vamos a explicarlo de manera muy sencilla: El cerebro tiene la asombrosa y espectacular capacidad de cambiar su estructura y funcionamiento como consecuencia de su uso, especialmente propiciado por la concentración, que físicamente es capaz de alterarlo y mejorar los circuitos funcionales.

Esto es fascinante, sin duda ninguna. Los que tenemos ya una cierta edad, recordaremos como incansablemente nos decían en la escuela: “el cerebro sólo se desarrolla en la infancia”. Esto se ha demostrado que es un craso error: El cerebro tiene la capacidad de adaptarse y cambiar como resultado de la conducta que desarrollemos, así como de la experiencia.

Me gustaría creer que no han habido generaciones enteras de personas que se han resignado a no evolucionar, o esforzarse siquiera en mejorar y seguir aprendiendo bajo el yugo del crueles sentencias del estilo de “ya no tengo edad para estudiar”.

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La mejora del rendimiento intelectual: mediante motivadores

Ya hemos visto que no todo está perdido a nivel funcional en el cerebro, y que la concentración mejora la neuroplasticidad. Ahora es el momento de averiguar si hay otras técnicas o resortes que nos puedan ayudar con nuestro objetivo. Y efectivamente, las hay.

El ser humano es una criatura que funciona en su inmensa mayoría por estímulos, y en esta parte no nos diferenciamos muchos de la ratita de Skinner dentro de la caja que permitió estudiar el condicionamiento operante. Obviamente somos mucho más complejos que una rata, pero a nivel de estímulos básicos la esencia es la misma. Pues bien, hay también formas basadas en la psicología de mejorar el rendimiento intelectual, por lo que trataremos ahora de los responsables de la motivación y de los de sensación de recompensa.

Es bien cierto que cuando te levantas fresco y afrontas una tarea que te gusta y en la que pones ilusión, te inunda una sensación que conocemos como motivación, y que hace que estés más despierto, seas más ágil, y en definitiva rindas más, que es lo que nos interesa.

Esto te lleva o suele llevar a una conclusión satisfactoria de tu proyecto (lo que bien empieza, bien acaba) y esa sensación del trabajo bien hecho te induce a una sensación de recompensa, que no es ni más ni menos que un refuerzo contingente positivo a la respuesta. Bien conocido por los padres de hijos en edad escolar es este recurso sin duda: “Aprueba y te dejamos ir al viaje final de curso” etc.

Aunque es cierto que este tipo de motivadores y recompensas asociadas no es algo que directamente podamos invocar por nuestra parte -de facto en numerosas ocasiones, algunas tareas no nos motivan precisamente- sí que es muy importante a la hora de mejorar el rendimiento, por lo que nunca está de más citarlo para tenerlo en cuenta. Por más que intentemos diversas estrategias para mejorar el rendimiento, si una tarea no nos motiva va a ser complicado que demos el 100% de nuestras posibilidades en la misma.

La mejora del rendimiento intelectual: mediante sustancias

Pues bien esta sensación es producida por el incremento del nivel de dopamina en el cerebro, el neurotransmisor responsable de la motivación y la sensación de recompensa. Lo interesante de esto es que hay sustancias estimulantes de fácil acceso como por ejemplo la cafeína – y muchas más que trataremos posteriormente- que presentan beneficios cognitivos comprobados en ciertas tareas desempeñadas por determinados tipos de personas.

Estos estimulantes mejoraran los niveles de dopamina en el cerebro, el neurotransmisor que precisamente realiza las funciones que antes hemos descrito, mejorando tanto la capacidad para recordar palabras así como el funcionamiento de un tipo de memoria que hemos descrito en este mismo artículo: La memoria de trabajo, que es la capacidad de retener en un breve lapso de tiempo los datos necesarios para realizar tareas. Hay que tener en cuenta que los estimulantes que mejoran los niveles de dopamina en el cerebro no mejoran ni la fluidez verbal ni la capacidad de razonamiento, así como tampoco mejora la capacidad de pensar en abstracto.

El mundo de la mejora del rendimiento cerebral mediante sustancias es vasto, y una vez llegados a este punto lo mejor es sentar las bases de dos conceptos similares pero no iguales que a veces son confundidos: Los potenciadores cognitivos y los nootrópicos.

Diferencias entre los potenciadores cognitivos y los nootrópicos

Como hemos visto en este artículo, los potenciadores cognitivos son sustancias que mejoran o incrementan el rendimiento cerebral tras su ingesta. Los nootrópicos en cambio a pesar de compartir este efecto de base, presentan algunas características que los diferencian del resto de potenciadores.

Los nootrópicos son en general fármacos, suplementos u otras sustancias que tienen como objetivo incrementar o mejorar la función cognitiva del ser humano, especialmente en todo lo relacionado con las funcionalidades ejecutivas, como pueden ser la memoria, la creatividad o la motivación.

La palabra nootrópico fue ideada por el psicólogo y químico rumano Corneliu E. Giurgea allá por el año 1972, y aportó a la definición una serie de criterios mínimos que una sustancia determinada tenía que cumplir para ser clasificada como nootrópico:

• Debe mejorar dos aspectos básicos en el ser humano, estos son la memoria y el aprendizaje.
• El nootrópico prestará o tendrá la capacidad de hacerlo en condiciones adversas, es decir, mejorará la función cerebral con, por ejemplo, un bajo nivel de oxígeno o un electro shock.
• La sustancia debe proteger al cerebro de ataques químicos y físicos, tales como drogas anticolinérgicas y barbitúricos.
• Debe aumentar la eficacia de los mecanismos de control de disparo neuronal en regiones corticales y subcorticales del cerebro.
• El siguiente requisito o conjunto de requisitos es ciertamente interesante: Debe carecer de un efecto sedativo generalizado o estimulante, asímismo, poseerá pocos efectos secundarios y no ser tóxico.

Sin duda el listado de requisitos del padre del nootrópico, el Dr. Guirega es muy restrictivo, lo cual nos permite descartar muchos potenciadores cognitivos comunes como pueda ser la cafeína, aportando más luz sobre el debate entre lo que son nootrópicos y las sustancias que no lo son.

Sustancias, productos y prácticas que mejoran el rendimiento intelectual

Si estás decidido a iniciarte en el mundo de los nootrópicos o valoras seriamente la posibilidad de hacerlo, seguramente hay muchas dudas y preguntas que vienen a tu cabeza. ¿Qué sustancias son las más adecuadas para conseguir tus objetivos? ¿Cuánto se tarda en sentir los efectos ó con qué intensidad se producen? En esta web tienes muchas respuestas sobre estos temas, pero hoy nos centraremos en un listado de nootrópicos reconocido a nivel mundial.

Ante todo tenemos que lanzar un aviso: Recuerda que los contenidos que publicamos aquí tienen un carácter meramente informativo, no prescriptivo, ni médico. Los efectos que describimos pueden no notarse en tu caso o variar entre personas y sobre todo, debes consultar a tu médico en todo momento antes de consumir un producto.

La siguiente lista recopila algunos de los nootrópicos y potenciadores cognitivos que son asociados habitualmente con la mejora del rendimiento intelectual:

  • Modafinil
  • Armodafinil
  • Adrafinil
  • Citicolina
  • L-Teanina (un interesante nootrópico natural)
  • Melatonina
  • Phenibut
  • Piracetam
  • Aniracetam
  • Phenylpiracetam
  • Noopept
  • Tianeptina
  • Café
  • Bacopa Monnieri
  • CoQ10
  • Maca (hablamos sobre esta interesante sustancia aquí y sobre un sorprendente estudio aquí)
  • Forskolin
  • Artichoke extract

Las sustancias y productos de esta lista y en general todos los relacionados con el rendimiento intelectual se pueden organizar según las siguientes características que citaremos a continuación.

  • Dependiendo de su origen, pueden ser:
    • Naturales, como la Bacopa Monnieri
    • Sintéticos, como el Piracetam
  • En función de los requisitos para su adquisición:
    • Con receta médica, como el Modafinil
    • Sin receta médica, como el Adrafinil
  • Según la presentación del producto:
    • Sustancias y principios, como la Cafeína
    • Complejos o stacks, que serían una combinación de sustancias. Un ejemplo serían los complejos vitamínicos comerciales.

Conclusiones

A modo de resumen, podríamos señalar para empezar una alimentación saludable es fundamental para mejorar el rendimiento intelectual. Tendremos que afrontar una serie de cuestiones básicas como eliminar la ingesta de azúcares refinados, alimentos excesivamente procesados… en la mayoría de las ocasiones además son objetivos fácilmente alcanzables.

También la práctica del deporte como elemento indispensable para optimizar tu rendimiento mental. Y no nos olvidemos del optimismo que es también una parte fundamental de tu rendimiento cerebral, no trabajas con la misma intensidad una jornada que te encuentras deprimido que otra jornada que te encuentras de buen ánimo.

En definitiva, no te olvides de esta tripleta: Alimentación, deporte y descanso, son los mejores nootrópicos con los que debes de contar en tu vida como una buena base saludable, y no confiar todo las drogas inteligentes.

Una vez conseguido este primer objetivo, lo más interesante sin duda es bucear en el mundo de los nootrópicos naturales, que los hay y muchos, algunos más conocidos y otros sin duda sorprendentes. La lista sin duda es abrumadora, no obstante en próximos artículos trataremos sobre cada una de estas sustancias.

Aviso: Recuerda que los contenidos que publicamos aquí tienen un carácter meramente informativo, no prescriptivo, ni médico. Nos limitamos a describir las propiedades de principios activos, sin aconsejar necesariamente su consumo. Los efectos que describimos pueden no notarse en tu caso o variar entre personas. Debes consultar a tu médico en todo momento antes de consumir un producto.

 Si estás planeando seriamente iniciar una suplementación, lee nuestra exención de responsabilidad.

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